martes, 22 de enero de 2013

Descubren “ciudad inca” de Mapocho oculta bajo Santiago de Chile

Croquis de la ciudad de Santiago a fines del siglo XVI, donde aparece en la esquina superior izquierda y junto al río Mapocho los Paredones o Tambillos del Inca.


Este descubrimiento evidencia parcialmente lo que hemos planteado en numerosas investigaciones sobre la existencia, en un remoto pasado, de la civilización de los viracochas en el territorio de Chile, cuyos orígenes se funden en la historia mítica. La propia expansión incásica en el territorio de Chile obedecía a la migración civilizadora de los Viracochas. De ahí que el Inca Garcilaso de la Vega en sus Comentarios Reales de los Incas (1609), escribiera sobre un reino al sur del Tahuantinsuyo referido por los tucmas al Inca Viracocha:

Te hacemos saber que lejos de nuestra tierra, entre el sur y el poniente, está un gran reino llamado Chili, poblado de muchas gentes, con los cuales no tenemos comercio alguno, por una gran cordillera de sierra nevada que hay entre ellos y nosotros; más, la relación tenemos de nuestros padres y abuelos. Y pareciónos dártela para que hagas por bien conquistar aquella tierra.

Rafael Videla Eissmann



Investigadores chilenos recopilaron pruebas arqueológicas, mapas y escritos que demuestran que Pedro de Valdivia vino a ocupar un territorio fuertemente poblado

Investigadores concluyeron que bajo el casco antiguo de Santiago había una infraestructura incaica de la cual salían caminos en todas las direcciones, de acuerdo al último boletín del Museo Nacional de Historia Natural de Chile publicado en Enero.

El arqueólogo del Museo, Rubén Stehberg y el investigador Gonzalo Sotomayor de la Universidad Andrés Bello reunieron las pruebas de las investigaciones presentadas en 1976, más documentos históricos; y a esto agregaron nuevas evidencias de que bajo la ciudad del casco viejo de Santiago se encontraba la ocupación Tawantinsuyu incaica en los cursos medios de los ríos Mapocho y Maipo.

La ocupación contaba con reyes y autoridades a lo largo de los valles hasta llegar a Mapocho, pero éstos habrían sido muertos durante la conquista de Diego de Almagro.

La ciudad incaica de Mapocho se la comparaba, según escritos demostrados en el estudio, como otra versión de Cuzco, un lugar en que prosperaba la minería y la agricultura.

Se evidencia entonces que Pedro de Valdivia realmente no fundó Santiago, sino que viajó directamente a poblarla y tomar posesión de la ciudad.

“La existencia de este importante asentamiento inca en las márgenes del río Mapocho (Santiago) contaba con un avanzado sistema de regadío y una población indígena abundante”, señalan.

Esto convenció rápidamente a Pedro de Valdivia y sus hombres a establecerse en la zona” a la que luego llamaron “Santiago de Nueva Extremadura”, agregan los investigadores.

La fuerte presencia Tawantinsuyu inca, incluía el célebre camino del Inca, centros de adoración de altura, edificios, viviendas, canales, acequias, chacras y cementerios.

En el año 2000 otras investigaciones realizadas destacaron que “los incas nombraron un gobernador en Aconcagua llamado Quilicanta, el cual habría tenido a su cargo “gente de guarnición” y colocaron otro en la cuenca de Santiago llamado Vitacura, a cargo de “gente de presidio”.

Según el estudio existían dos variantes del “camino del Inca” que se desprendían del valle de Aconcagua para juntarse nuevamente en las cercanías del cerro San Cristóbal.

En el mismo lugar donde los europeos instalaron su Plaza Mayor, la plaza de armas, hay escritos que nombran un “tambo” gigante, característico de los indígenas.

Evidencias de arqueología se encontraron bajo algunos metros de la superficie mientras analizaban la mitad sur de la cuenca del río Mapocho.

Cronistas citados señalaron que a los muertos los “visten con las más privadas ropas que él tenía”, y además le ponen en la mano maíz y frísoles y pepitas de zapallos, y de todas las demás semillas que ellos tienen. Le lían con una soga muy bien y llevan a la tierra la heredad más preciada que él tenía y solía sembrar. Allí hacen un hoyo y le meten un cántaro, olla y escudillas”.

Algunos de los hallazgos provienen de un sitio en la calle Catedral esquina Matucana. Durante el 2001 se exhumaron en el lugar cinco contextos funerarios, con 22 vasijas cerámicas, distinguiéndose piezas Inca Provincial y tres vasijas de la clase Inca Mixta. Se evidenció en otro espacio solo una del tipo Diaguita mixta y el resto de clase inca solamente.

Se encontraron tumbas de jerarcas incas y las dataciones de ocho de éstas evidenciaron que “corresponden a una sólida presencia Tawantinsuyu”, antes de la llegada europea, en el área del actual centro de Santiago.
Numerosa cerámica inca fue encontrada también en la calle Compañía esquina Chacabuco, en la escuela dental, en el puente carrascal, en el cerro Huelen en la calle Alférez Real, Los Guindos en Ñuñoa, en La Reina, en Javiera Carrera, Ñuñoa, Quilicura.

El sector de Huechuraba, Quilicura y Conchalí, se encontraba regado por la “acequia madre de Guachuraba”, de origen prehispánico, según documentos de los años 1545 y 1546. Este canal atravesaba el camino del Inca en un lugar donde se menciona unos paredones, que podrían aludir a una construcción de tiempos incaicos, pese a que no se dice que sean viejos.

Numerosas descripciones de los canales y acequias incas se recopilaron con sus respectivos mapas por Rubén Stehberg y Gonzalo Sotomayor.

Entre ellos, de acuerdo a la información proporcionada por Gerónimo de Vivar, “Don Pedro tenía la intención de poblar un pueblo como el Cusco, a orillas del río Mapocho, donde los indios pudieran venir a servir. Por lo tanto, antes de partir del Perú, ya tenía decidido exactamente a qué valle de Chile quería llegar y el por qué”, describe el informe.

“Don Pedro se puso lo antes posible a la obra de reunir españoles dispuestos a acompañarlo. Al igual que lo hiciera antes Don Diego de Almagro, envió instrucción y dinero para preparar un navío cargado de mercaderías con destino a las provincias de Chile”, agrega.

Antes de llegar a Santiago fueron recibidos por autoridades incas de Mapocho, pero en el valle de Aconcagua y los españoles permanecieron un tiempo en el valle de Quillota, posiblemente explotando los lavaderos de oro de Marga Marga, en una posición cercana al puerto de Quintero, que les permitiría un contacto marítimo.

Grabado del fuerte de Santiaago de Chile. Siglo XVI.


En Enero de 1545, Vivar llegó a la ciudad de Santiago, junto a la expedición del Capitán Alonso de Monroy, que pasó por Atacama en 1544 y llegó a Santiago con sesenta españoles a caballo. Vivar narró los hechos con un mayor nivel de detalle.

“Yo vi muchos cuerpos de indios y de indias y de carneros y de caballos y negros y un español que había ocho años que estaban muertos y algunos cuerpos más de cuando el adelantado Diego de Almagro volvió con su gente de Chile para el Cuzco. Vi muchos de ellos en compás de quince leguas echados dentro de un cercado de piedra tan alto como medio estado y el compás redondo, que los Incas tenían hecho cuando por aquí caminaban”.

Según el Gobernador del Cabildo de Santiago, “en Jueves, XXIV días del mes de Octubre del año de nuestra salud de mil quinientos y cuarenta", según palabras de la antigua descripción “el general tomó posesión en nombre de su majestad del valle de Copiapó y sus indios así como de toda la gobernación que de allí en adelante tenía”.

Describió que venía a “poblar un pueblo como el Cuzco a las riberas del río nombrado Mapocho, y que fuesen allá a darle obediencia en nombre de su majestad”.

Por Anastasia Gubin
Fuente: La Gran Época. 21 de Enero de 2013.

Descubren en México cementerio con cráneos alargados


El Instituto Nacional de Antropología a Historia (INAH) de México informó que arqueólogos encontraron restos de unas 25 personas que presentan deformación intencional del cráneo y mutilación dentaria.


En México investigadores descubrieron en el estado de Sonora (noroeste) un cementerio de unos mil años que alberga cráneos alargados nunca antes vistos en esa región y que amplía la zona de influencia de los pueblos mesoamericanos.

Según informó el Instituto Nacional de Antropología a Historia (INAH), fueron localizados restos de 25 individuos, 13 de los cuales presentan deformación intencional del cráneo, mientras que otros cinco tienen mutilación dentaria.

La arqueóloga Cristina García Moreno destacó que los entierros evidencian que fueron realizados de acuerdo a costumbres que no se habían registrado en los antiguos grupos culturales de Sonora.
Las osamentas portaban ornamentos elaborados con conchas y caracoles como brazaletes, nariguera, aretes y collares. Un individuo fue sepultado con un caparazón de tortuga colocado a la altura del abdomen.

“El área del hallazgo reúne características únicas porque mezcla expresiones de los grupos del norte de México, como el uso de ornamentos elaborados con conchas y caracoles del Mar de Cortés (Golfo de California), con tradiciones de Occidente nunca antes encontradas en este territorio”, agregó.

García Moreno resaltó que no hay otro sitio arqueológico en Sonora donde se hayan identificado modificaciones craneal y dentaria, y tampoco en el suroeste de Estados Unidos, que comparte área cultural con Sonora.

La también directora del proyecto de investigación que realiza la Universidad Estatal de Arizona, señaló que “los grupos culturales más cercanos que desarrollaron este tipo de tradiciones están en el norte de Sinaloa (oeste) que incorporaron a su cultura algunas costumbres del Occidente y Mesoamérica”.

Explicó que basados en fuentes históricas, el sitio debió pertenecer a los antiguos indígenas pimas, grupo cultural de la región cuyos descendientes se desplazaron hacia lo que en la actualidad es el límite estatal Sonora-Chihuahua.

Fuente: teleSUR. 20 de Diciembre de 2012.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Descubren entierro real maya más antiguo de Mesoamérica


Arqueólogos guatemaltecos anunciaron este jueves el hallazgo del entierro de un poderoso rey en el sur de Guatemala, que pudo haber propiciado la transición de la cultura olmeca a la maya entre 700 y 400 años a. C., considerado el más antiguo de Mesoamérica. Fue hallado en Tak’alik Ab’aj, 220 km al sur de la capital, tres metros bajo tierra de una escultura. No había huesos conservados, pero sí vasijas y “seis maravillosas figurillas femeninas y centenares de piezas en miniatura de jade azul y verde” con el que hicieron collares y brazaletes cosidos sobre tela o cuero, dijo Christa Schieber, coordinadora técnica-científica del sitio arqueológico.

Fuente: terra.cl 26 de Octubre de 2012.


Las figurillas descubiertas en el sitio arqueológico.


jueves, 13 de septiembre de 2012

Descubren entierro colectivo en las cercanías del Templo Mayor de Tenochtitlán


 

Arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta) han descubierto en el Centro Histórico de la Ciudad de México, al pie de lo que fue el Templo Mayor de la antigua Tenochtitlán, un entierro colectivo de más de 500 años de antigüedad, integrado por el esqueleto completo de un individuo, alrededor del cual estaban dispuestos más de un millar de huesos humanos de niños, jóvenes y adultos.

El hallazgo es único en su tipo, pues si bien con anterioridad se habían encontrado otros enterramientos múltiples de la cultura mexicana, este es el primero en el que se observa el esqueleto de una persona adulta acompañado por piezas óseas humanas de diversas edades, destacó el arqueólogo Raúl Barrera Rodríguez, responsable del Programa de Arqueología Urbana (PAU) del INAH.

Fuente: terra.cl 7 de Agosto de 2012.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Descubren en Perú una tumba sumergida con restos de un noble de la cultura Lambayeque

Vestigios de la cultura Lambayeque.


Un importante personaje de la cultura Lambayaque, desarrollada en al norte del Perú, fue enterrado entre los siglos XII y XIII d.C. en una inédita tumba acuática que ha sido descubierta por los investigadores del complejo arqueológico de Chotuna-Chornancap.

El equipo de arqueólogos presentó hoy junto al Ministerio de Cultura este hallazgo que cobra aún más singularidad al situarse debajo de la tumba de la sacerdotisa de Chornancap, la primera mujer hallada con un rango social tan alto dentro de esta cultura, cuyo máximo exponente es el Señor de Sipán (siglo III d.C.).

Según el director del complejo, Carlos Wester La Torre, la tumba se encuentra tan sólo 60 cm por debajo de la cámara de la sacerdotisa y también del nivel freático de esa tierra, lo que provocó que estuviera inundada durante ocho siglos por las aguas subterráneas de la zona.

En su opinión esta es una circunstancia deliberada ya que el cuerpo, cuyo sexo todavía se desconoce, se enterró en esas condiciones atribuibles al simbolismo que el agua tendría para esta cultura, “ya que también excavaban pozos y eran conscientes de la proximidad del agua bajo sus pies”.

Para excavar la tumba los arqueólogos perforaron dos pozos colindantes que drenan el agua acumulada continuamente en la cámara hasta el punto de extraer entre 2.000 y 5.000 litros diarios por esa vía y entre 80 y 90 directamente de la tumba, mediante una bomba.

Al vaciarla de agua constataron que se trataba de “una autoridad religiosa con muchos vínculos políticos y religiosos porque estaba acompañada de tres individuos más, y entre otras ornamentaciones tenía un collar de perlas, una ofrenda exótica para este territorio, ya que quizás proceda de Ecuador o Colombia”.

El director del sitio arqueólogo advirtió que el alto nivel de humedad afecta a la conservación de algunos objetos y en poco tiempo procederán a retirar adornos como vasijas de cerámica y conchas con la colaboración de los agricultores de la zona, que reducirán el riego de sus cultivos.

Sobre la circunstancia de encontrarse bajo la tumba de la sacerdotisa de Chornancap señaló que “es inusual, pero definitivamente hay un vínculo entre la sacerdotisa y este nuevo personaje, pero por ahora es difícil identificar si es familiar, matrimonial o religioso”.

“La periodicidad entre ambos es corta y hay similitudes como el estilo de las orejeras y la lámina de cobre plateado que cubre sus rostros, pero se diferencian en que el personaje femenino se hallaba flexionado en dirección al este, mientras que el nuevo se encuentra extendido como si mirara al mar”, añadió.

Además en este último permanece la cerámica de Lambayeque, “mientras que la sacerdotisa tenía cerámica procedente de Cajamarca” y una orfebrería que a juicio a Wester La Torre “es de gran calidad y demuestra que los orfebres de esta cultura son tan maestros en este arte como sus antepasados de la cultura mochica”.
 
Ambas tumbas se encuentran dentro de un palacio de la época que para el arqueólogo es la evidencia que estas construcciones “pasaban más tarde a ser mausoleos”.

El viceministro peruano de Cultura, Rafael Varón, anunció que los restos de la sacerdotisa de Chornancap se expondrán desde el viernes en el Museo de la Nación de Lima, en una muestra de 62 piezas halladas en su tumba, incluyendo su cetro ceremonial, orejeras de oro, collares, cerámica y platería.

Así, a pocos kilómetros de la ostentosa tumba del Señor de Sipán, otros descendientes de su cultura continúan sorprendiendo con sus rituales funerarios, sin que todavía se sepa si bajo esa tumba de agua hay otra aún más antigua.

Fuente: Publimetro.cl 11 de Agosto de 2012.

domingo, 5 de agosto de 2012

Pinturas rupestres en Chaitén


Puerto Montt.- En unas cuevas cercanas al tranquilo poblado de Santa Bárbara, en la comuna de Chaitén un grupo de arqueólogos constató la existencia de una serie de pinturas y grabados rupestres, que se estiman fueron hechos en el año en la segunda mitad del siglo XIII, en el año 1270 aproximadamente.

La existencia de estas pinturas rupestres era conocida por la comunidad, no obstante no había existido -hasta ahora- ningún estudio científico que pudiera dar cuenta de su antigüedad contextos culturales que rodeaban a quienes, 230 años antes de que llegara Colón a América, habitaban este lado del mundo.

La investigación de las pinturas está a cargo del arqueólogo Rafael Labarca Encina, en co-ejecución con Francisco Mena, también arqueólogo del Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP), Thierry Dupradou, fotógrafo y con el del apoyo de Alfredo Prieto del Centro de Estudios del Hombre Austral, de la Universidad de Magallanes y fue financiada a través de un Fondart.

El lugar del hallazgo lo constituyen cuatro cuevas, tres de las cuales registran las pinturas que son de color rojo y en gran medida son puntos y líneas (arrastres de dedos). Se encuentran ubicadas a distintas alturas, algunas a nivel de suelo y hasta 2,3 metros, de altura. También hay algunas que tienen formas como rombos, escalerados y peineta.

Para el arqueólogo Rafael Labarca, “lo relevante del hallazgo es que se trataría de arte rupestre que habría sido hecho por canoeros, en un sector en donde históricamente habitaban chonos de los que no había antecedentes de este tipo de evidencias. Además, encontramos un conchal, el que preliminarmente hemos podido relacionar con las pinturas y grabados. Gracias a esto no sólo podemos saber qué pintaron estos canoeros hace más de 700 años atrás, sino que saber cómo se alimentaban y desde ahí comprender mejor sus contextos culturales y ambientales”.

Uno de los objetivos colaterales de la investigación es que este patrimonio arqueológico sea valorado por quienes habitan la zona y logren incorporarlo como parte de su historia directa.

“A veces en Chile, pareciera que la Historia de nuestro pasado, comenzara con la llegada de los Españoles, olvidando que aquí habían pueblos con culturas, religiones, sistemas económicos y de intercambio anteriores. Tal vez, si comenzáramos a recordar aquello, muchos de los conflictos que enfrenta nuestro país con la etnicidad, serían tratados de una manera muy distinta” remató el Rafael Labarca, jefe del proyecto y miembro del Colegio de Arqueólogos de Chile.

Fuente: emol. 4 de Agosto de 2012.

lunes, 9 de abril de 2012

El Diluvio anunciado por Hörbiger: Sedimentos en área central de México apoyan teoría de impacto extraterrestre hace 13.000 años


Científicos analizaron una zona cercana al lado Cuitzeo sin lograr explicar de forma certera el origen de unos materiales encontrados.


Washington.- Un equipo científico internacional ha identificado en el lago Cuitzeo, en el centro de México, materiales inusitados en un sedimento que sustentan la teoría de un impacto extraterrestre hace unos 12.900 años, según un artículo que publicó esta semana la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

El equipo, encabezado por Isabel Israde Alcántara, de la Universidad Michoacana, en México, señaló en el artículo que la capa de sedimento lacustre negro es rica en carbón y contiene nanodiamantes y microesférulas que datan del comienzo del período denominado Dryas Reciente. Ésta fue una breve fase de unos 1.300 años de enfriamiento climático a fines del período pleistoceno y los materiales hallados en una muestra de 27 metros de largo tomada del suelo mexicano “se interpretan como resultado de un impacto extraterrestre”.

El Lago de Cuitzeo, que cubre de 300 a 400 kilómetros cuadrados y tiene una profundidad promedio de 27 metros, se localiza entre los estados de Guanajuato y Michoacán de Ocampo, y ocupa el segundo lugar en extensión en México.

Los científicos extrajeron la muestra a fin de obtener un registro del clima de la antigüedad más allá del período interglaciar, explicaron en el artículo. “Nuestra atención se enfocó muy pronto en una capa anómala, de unos 10 centímetros de espesor y a una profundidad de 2,8 metros, que data de unos 12.900 años atrás y coincide con varios cambios ambientales y bióticos anómalos, reconocidos independientemente en otras secuencias de muestras lacustres regionales”, continuó la nota.

Tomados en conjunto estos cambios han producido la capa más notoria de delimitación de los sedimentos a fines del período cuaternario. La capa, explicaron los científicos, contiene una acumulación diversa y abundante de materiales que se relacionan con un impacto y además de los nanodiamantes y esférulas de carbono hay esférulas magnéticas.

Los investigadores, en su artículo, ponderan múltiples hipótesis que puedan explicar esas observaciones y llegan a la conclusión de que la presencia de tales materiales “no pueden explicarse por mecanismo terrestre alguno”.

Entre las hipótesis analizadas están una lluvia de meteoritos, el origen volcánico de los sedimentos, la producción humana, y hasta la identificación errónea de los materiales hallados. Cada una de esas hipótesis se discute, y se desestima, en detalle en el artículo, que llega a la conclusión de que “el impacto cósmico es la única hipótesis viable”. “Aunque el origen de esos sedimentos sigue siendo materia de especulación”, señalaron los autores, “hay actualmente un solo acontecimiento conocido, un impacto cósmico, que pueda explicar la acumulación diversa y ampliamente distribuida de esos materiales”.

Fuente: EFE – emol. 11 de Marzo de 2012.